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Diario de un faunoMi jardín de las delicias. |
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June 17 Paranoia a 35 ºC nocturnosUna y otra vez tanteo mis propios pasos buscando un camino perfecto
y siempre confirmo que las palabras que me digo enmiendan las que me dije.
No me escucho, no conozco mi propio idioma, hablo demasiado alto y escribo demasiado rápido.
No entiendo nada.
De nada sirve albergar un jardín del edén tras las pupilas si las lentes a través de las que obsevo el mundo están deformadas.
La belleza la guardo bajo llave y lo que queda es un residuo de vanidad torpe.
Escribo mal e imagino raro.
Siempre quise ser músico,
conocer los secretos de la forma de comunicación universal,
conmover a los otros y complacerme con ello.
No soy un artista,
la única forma en la que alcanzaré el corazón de los demás
será convirtiéndome en cirujano o en asesino.
Para lo primero me falta vocación,
para lo segundo, motivación y técnica.
Mientras escribo esta confesión suena algo de "Dead can dance"
Los muertos pueden bailar.
Y yo, que creo que estoy vivo,
asisto incólume a su espectáculo grotesco.
Que bailen para mí os muertos,
ya se me ocurrirá algo con lo que pagarles.
Y si no,
que se jodan hasta que me agarren desprevenido y se cobren, por toda la eternidad, cualquier deuda que haya contraído con ellos.
Hace calor y tengo sueño, así que debo de estar haciéndome viejo.
Buenas noches.
May 28 La canción de Príapo.Tu pelvis, sin saberlo, me susurra al oído canciones que me hacen sonrojar,
acaricio lentamente tus aromas con las pestañas de mis dedos,
te adivino,
y aunque te pierdas por caminos de aire siempre acabo encontrándote,
porque conozco el camino correcto y guardo la puerta,
no puedes esconderte entre las nubes,
el zodiaco es mi familia y la bóveda celestial un gran ojo abierto y eterno que me ama.
Tampoco en lo profundo del bosque.
La verde orcuridad es mi amante más antigua y complaciente,
morirías en medio nuestros besos líquidos.
No te resistas, no luches,
sólo consigues que redoble mis esfuerzos,
tu frialdad alimenta a mis orejas puntiagudas,
eriza los pelos que cubren mis patas de cabra,
cada gesto de rechazo que realizas pertenece a una coreografía que obedece a la música de mi flautillo.
Recorro tu espalda con mis cuernos y dibujo tus venas con ellos,
la boca me sabe a sangre,
me sudan los colmillos,
un gemido tuyo...
...Y mis córneas estallan de alegría...
...Y bendigo mi ceguera extática, tiembla mi cola peluda, un alarido sale despedido a través de mi garganta.
Ardo dentro y fuera de tí.
Te tengo.
Otra vez.
Y no hay arco ni flecha que te salve esta noche.
Lo que no existe no puede ser cazado...
Y estoy aquí, dentro de tí, mi joven e inexperto cazador.
Porque tú me has llamado.
May 25 Adelanto... 72 horas.La luna proyecta imágenes falsas dentro de la habitaciones, o indebidas, o indeseadas, o prohibidas... Imágenes que no deberían estar ahí a esas horas, imágenes que fueron enterradas o que, simplemente, nunca fueron. Nuestro fantasma busca compañía para aliviar el peso de la noche, y activa a nuestras manos, que se deslizan automáticamente por nuestra piel con el propósito de conjurar al silencio con un poco de sexo. Otra trampa perfecta que el insomnio traza y en la que caemos.
Nuevo escenario: Ésta vez estamos convencidos de que tendremos éxito, de que conseguiremos dormir después de alcanzar el orgasmo. Endorfinas, péptidos opioides, y tras ellas la inconsciencia sonriente. Ciencia de mierda. Se abre el telón, y aparece nuestro objeto de deseo, nosotros ya no somos nosotros, somos nuestra proyección fantasmática, el ideal que se esconde en nuestro pecho y al que sólo liberamos cuando cerramos los ojos y queremos huir del peso de nuestro cuerpo. Deseamos lo que creemos que deseamos, lo que nos hemos convencido previamente de que es, inequívocamente, nuestro deseo. Es de noche, no podemos dormir. Despierta lo que estaba muerto o dormido. Voodoo insomne.
Las manos se mueven mecánicas, saben lo que tienen que hacer. Pero el impulso que las anima se ensucia paulatinamente sin que nos demos cuenta. Mezclamos sexo y dolor y no podemos pararlo. El instinto abre sus ojos inyectados en sangre y grita su furia hacia las estrellas. Ése grito es nuestro impulso. Aparecen aquellos monstruos que se escondían al otro lado de la puerta esperando a que nos durmiéramos. Sueños malditos. Manos ásperas.
O peor aún. Nuestro objeto de deseo primero, se transforma lentamente en el verdadero objeto de deseo, el que siempre ha estado ahí, el que nos incendia las arterias cada vez que se manifiesta.
Y llega el éxtasis repentinamente, a traición, inflado por lo primigenio, retumba en nuestros riñones como un movimiento sísmico débil y lejano. Y el mar de opio prometido no es más que una lóbrega charca de sudor lechoso que se enfría y desaparece enseguida. Y la noche sigue su curso. Y la soledad se acentúa hasta cortar la respiración. Una soledad que no puede llorarse, que no puede ser consolada. Es horrible ver fantasmas, pero es aún peor dejar de verlos, sentir que incluso ellos, hijos nuestros, se marchan de nuestra nuca. La manecilla del reloj golpea la pared descojonándose de nosotros.
May 06 Morir por tí.Abro la ventana
cierro los ojos
respiro
respiras...
Recuerdo cuando...
¿te acuerdas?...
Te sudaban las manos... Reía sin parar... jugueteaba con la anilla de una lata de refresco mientras tú...
tardaste en llamar... Me enfadé... Sonó el teléfono, olvidé el enfado...
Caminamos, yo parloteaba para entretener a mi boca y no lanzarme sobre tí, tú me mirabas, parecía que no parpadeabas...
te enseñé el otro ángel caído, el de ópera, fingiste no conocerlo, hacía calor...
... Sólo a tu lado me conviertía en sombra y desaparecía...
Solos tú y yo...
Maldita sea.
Cierro la ventana,
abro los ojos,
contengo la respiración... Sigo aquí...
Sólo
sin respuestas.
Entre cuantro paredes llenas de fotos de genios muertos,
hijos e hijas de la luna que también amaron demasiado,
que bebieron el vino de la noche demasiado rápido sin conseguir embriagarse.
Que murieron para vivir eternamente.
me reclaman, me piden que me una a ellos y pase la eternidad sobre una pared sucia pendido de una chincheta oxidada.
Ya querría ya...
Pero he de presentar credenciales y la verdad,
mi desamor ya no duele tanto como para escribir una obra maestra inspirada por él.
Tengo el corazón esmaltado en negro, y aunque es impermeable, inconmovible y se hace el muerto cuando sabe que alguien lo mira,
es precioso por fuera.
Y eso, hoy por hoy, me basta.
El próximo sábado,
o el siguiente,
me adentraré en la espesura del bosque
y me uniré al primer aquelarre que encuentre,
bailaré con las brujas alrededor del fuego,
conoceré al diablo, le daré la mano y
poco a poco,
mientras vaya desnudándome ante él,
estaré olvidándote un poco más
hasta que no seas más que un montón de ropa tirada en la hierba.
April 22 A alguien que me cambió los ojos de color.La luz de las farolas entra por la ventana de mi antigua casa en forma de beso en los labios. Que pena que no vaya a encontrarme allí.
Mis recuerdos se hacen carne cuando les dejo salir al patio e imaginan ser los protagonistas de una metmpsicósis falsa. Camino por tu espalda cada noche, y más allá, hasta que encuentro la fuente de la que manan los olores que ya no recuerdo, los que perdí durante aquel baile de máscaras en el que te dije adiós sin quitarme la mía.
Aquí permanezco, con mis orejas picudas rascando al viento nocturno, sentado sobre una roca fría, tañendo un arpa rota por el silencio, mientras escucho tu risa lejana y me pregunto que hacer con ella. Y con tu espalda. No sé que hacer con ellas excepto extrañarlas, desearlas porque sé que jamás volveré a tenerlas en mis manos...
Un día, hace demasiado tiempo, supe como atrapar una risa con las manos.
En aquella calle con una corona en el nombre aleteábamos juntos a ras de asfalto, inventábamos esquinas con cada beso, transformábamos la luz de las farolas en puertas cerradas para ocultarnos del mundanal ruido...
Éramos. Tú y yo.
Hoy por aquella calle, bajo aquellas farolas íntimas, deambulan hermosos drogadictos en busca de su tiempo perdido y lechoso, me pregunto si es nuestro amor instantáneo que se transformó en poesía, Y si la poesía se ha dado a las drogas porque está sola.
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